La piedra para comenzar

En muchas partes del mundo crece el anhelo de paz y seguridad en la medida en que aumentan las amenazas a nuestra integridad física. ¡Que termine la violencia! es el gran sueño de mucha gente.

Durante una visita a Guatemala, unos meses atrás, me impresionó el nivel de violencia que sufre este país particular. Sobre una población de apenas 14 milliones se dan unos seis mil asesinatos anuales - ¡son 16 por día! Casas y barrios se convierten en fortalezas para obtener un mínimo de seguridad. Se anhelan nuevos tiempos que nunca parecen llegar, en el que se pueda pasear de nuevo libremente por la calle a cualquier hora y sin temor.

Mientras nuestros anhelos de paz no se convierten aún en realidad, ¿cómo reaccionamos interiormente? ¿Qué sentimientos, pensamientos y fantasías nos pueblan? 

Podemos sentirnos perdidos, por no saber por dónde comenzar para cambiar todo eso. En lenguaje bíblico, no encontramos una "piedra angular", nueva y alternativa, sobre la cual podríamos comenzar a construir algo distinto.

Sospecho que por eso nuestra mente se quiere a menudo ocupar en elevando muros todavía más altos sobre los viejos sillares. Nos empeñamos en inventar defensas más sofisticadas, en elaborar códigos penales más severos e incluso en imaginar respuestas a la violencia que son igualmente violentas y vengativas.

Hace poco me encontré con una reflexión de Xabier Picaza sobre la "Muerte de Jesús, revelación y solución de la violencia" (Selecciones de teología, 2012, 57-69). El autor trata de encontrar algún mensaje iluminador sobre el tema en la pasión y muerte de Jesús según el evangelio de San Marcos. Aunque no estoy de acuerdo con todo lo que dice el artículo le agradezco al autor su aporte y saco tres puntos como un resumen personal. Los formulo como respuesta a tres preguntas:
  1. ¿Quién le mató a Jesús? - A Jesús no le mató gente particularmente mala. Fue todo el sistema que exigía su eliminación, y un asesinato más era una solución ya probada como eficaz en tantos otros casos. A Jesús le mató el pecado original que se esconde en el corazón humano; en otras palabras, todos nosotros compartimos alguna responsabilidad de su muerte en la medida que seguimos confiando en la eficacia de la violencia, en la muerte como solución para no tener que cambiar de sistema.
  2. ¿Por qué motivo se le mató a Jesús? Dice Xabier Picaza: "No pretendía apoderarse del poder de nadie y, no obstante, todos los poderes se juntaron y lo mataron porque 'no era de los suyos'." Jesús quiso cambiar las reglas y mucha gente quedaba seducida por su nueva propuesta no-violenta. Jesús traía algo nuevo, abundante en vida. Eso mismo molestaba a los dirigentes; correctamente observó Pilato que lo entregaron por envidia (Mc 15, 10).
  3. ¿Qué consecuencias habrá después de este asesinato? Sorprendentemente Dios no va a imponer el nuevo orden del mundo por medio de otra violencia más potente pero sí se va a poner del lado de Jesús. "La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido, fue el Señor Dios quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos" (Mc 12, 10-11, que cita el Salmo 118, 22-23). Lo que hace Dios es resucitar a Jesús.
Debo confesar que todo lo que el Evangelio dice aquí sobre la violencia me ha dejado bastante inquieto. Tengo varios motivos para inquietarme.
  • Primero, porque yo también conservo todavía mi tendencia inata de reaccionar según el sistema. No estoy seguro que en un caso dado no sería capaz de matar a alguien porque me quiere robar algunas pertenencias; por lo menos sería capaz de aplaudir a algún "héroe" que lo hizo. Todavía me agrada cierto tipo de películas donde las cosas se ponen en orden por pura fuerza. 
  • En segundo lugar me quedo inquieto porque quisiera liberarme de este pecado original, de esa espiral de la violencia, pero no encuentro una alternativa viable a armas, represión y cárceles - si no actuamos con fuerza, ¿acaso no vamos a quedar todos dominados por la mafia? Un pacifismo total parece imposible.
  • Mi tercera inquietud consiste en que Jesús nos ha hablado de llevar cada uno su cruz. ¿Qué quiere decir esto exactamente? ¿Es solo una metáfora para decir que debemos soportar algunas dificultades, o significa sufrir eventualmente la violencia como él la ha sufrido?
Mis inquietudes solo se me comienzan a disolver si pienso en la paciencia de Dios. ¡Con qué paciencia Dios nos sigue acompañando a través de la historia! Por ejemplo, ¡cuántos siglos tardó la Iglesia hasta llegar a condenar la pena de muerte! Me consuela la idea que Dios tiene suficiente paciencia para dejar que el mundo siga algún rato todavía con el viejo sistema construido sobre el pecado original. Nosotros vivimos en este mundo; pero ya sabemos que no puede quedar así, que todo tiene que cambiar. ¡Apresuremos este cambio!

Creo que habrá más y más oportunidades para hacer resplandecer aquella victoria que sólo se encuentra en la cruz de Cristo. Encontraremos estas oportunidades estando al lado de los que más sufren del sistema del mundo. Siguen funcionando los mismo mecanismos que mataron a Jesús pero con su victoria pascual ya se nos ha entregado la nueva piedra angular, base de un mundo distinto. Sobre esta piedra ya desde ahora podemos comenzar a construir.

Misión juvenil OMI en el Paraguay, edición 2011

¿Qué es ser misionero? ¡Saberse enviado para compartir que Cristo vive!

La misión juvenil oblata del Paraguay edición 2011 se llevo a cabo esta vez en Caaguazú. Fue la Parroquia San Francisco que a través de su párroco, el P. César Mendoza (Guaneliano) nos había invitado y ahora nos dio la bienvenida. Se acogíó a todos nosotros, unas 50 personas, con mucho cariño y animándonos desde el inicio con un profundo espíritu de fe.

Nos coordinaba el P. Francisco Javier Bareiro, OMI, y con su ayuda logramos cubrir todas las 58 comunidades, urbanas y campesinas. ¡Ojalá hubiérmos sido más misioneros! El objetiva era llevar a cada casa y a la gente que se reunía en las capillas, un mensaje sobre el Cristo viviente, los jóvenes, los sacramentos y más en particular sobre el tema "familia, amor y profecía".

Después de los tres días de preparación en el centro parroquial y dos semanas de intensas actividades en las distintas comunidades de San Francisco, Caaguazú clausuramos la misión el día de navidad, 25 de diciembre 2011.

Si les interesa echen una mirada a mi material de introducción para los misioneros y algunas fotos.



Jugendmission der Oblaten in Paraguay

Missionar sein heisst Zeugnis geben von einer Gewissheit: Jesus Christus ist nicht tot, sondern lebendig!

Die Jugendmission der Oblaten in Paraguay fand dieses Jahr in Caaguazú statt. Die Einladung kam von der Pfarrei San Francisco (etwa 50.000 Katholiken) und ihrem Pfarrer, Pater César Mendoza (aus der Ordensfamilie Don Guanellas). Wir zählten etwa 50 Missionare, darunter ein halbes Dutzend Priester und Brüder.

Während der dreitägigen Vorbereitung im Pfarrzentrum wurden wir mit viel Liebe betreut; und wir fühlten uns von Anfang an sehr ermutigt durch das Glaubenszeugnis und die Mitarbeit vieler Laien in der Pfarrei. Unter der Leitung von P. Francisco Javier Bareiro (Oblate) konnten wir dann alle 58 Basisgemeinden der Pfarrei erreichen, sowohl in der Stadt als auch auf dem Lande. Es wäre schön gewesen, wenn wir mehr Missionare mitgebracht hätten.

Ziel war es, jedes Haus zu besuchen und Treffen in den Kapellen abzuhalten über das diesjährige Thema, "Familie". Nach zwei Wochen intensiver Aktivität kam die Mission am Weihnachtstag, dem 25. Dezember 2011, zum Abschluss. In der Beilage einige Fotos.


¿Por dónde comenzar con una economía alternativa?


Abandonando mi arrogancia de ser rico, aceptando que somos iguales

Ante las recientes dos grandes crisis financieras - del 2008 y del año corriente - surge una convicción siempre más fuerte: de que necesitamos una economía alternativa. Preocupados por las nubes negras que se vislumbran en el horizonte y constatando que, sin embargo, la desigualdad de oportunidades sigue creciendo y atacando a los más pobres, los movimientos de protesta ganan cada vez más caudal.  Los "indignados" y "ocupadores" en occidente, los promotores de cambios políticos en varios países árabes tienen en común que ven una economía alternativa como posible, necesaria y urgente. ¿Cómo puede haber hambruna de millones en Somalia si al mundo no le falta ni el alimento, ni el dinero, ni los medios de transporte?

Sobre la crisis ya se ha reflexionado mucho y personalmente me siento agradecido porque últimamente he podido leer excelentes artículos, escritos con una clarividencia y radicalidad poco conocidas anteriormente. Destaco como ejemplo lo que decía pocos meses atrás el periodista conservador inglés Charles Moore: "He tardado treinta años hasta que, como periodísta, llegué a esta pregunta, pero en esta semana siento que la debo plantear: Al final, ¿no tendría razón la izquierda?"

Se tiene la impresión de que el desafío ya no está en el análisis sino en el paso siguiente, el cambio real y efectivo que debe llevar a una economía alternativa. ¿Cuál sería el primer paso? En el contexto dramático que vivimos, hoy ciertos pasajes de la revelación bíblica me llegan al oído como si nunca las hubiéra escuchado antes: por ejemplo, que no podemos servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt 6, 24) o la advertencia sobre el abismo que se está creando entre el pobre Lázaro y el rico epulón (Lc 16, 26). A  mi me impresiona de manera particular la formulación de Juan en su primera carta; Juan caracteriza lo que hay en el mundo como "la codicia del hombre carnal, los ojos siempre ávidos, y la arrogancia de los ricos" y concluye: "pasa el mundo con todas sus codicias". Menos mal que nos ofrece una salida: "pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre" (1 Jn 2, 16-17).

Para dar el paso del análisis a la acción, como cristiano me doy cuenta que el cambio tiene que comenzar superando yo mismo mi codicia y avidez, y más todavía, extirpando mi arrogancia de rico. La crisis solo  nos va a llevar a una economía alternativa si tomamos una decisión valiente teniendo en cuenta que la alternativa entre Dios y el dios-dinero es excluyente.

En la palabra bíblica y en la vida de Jesús, Palabra viviente, queda abundantemente claro que Aquel que creó los mundos y me hizo a mí, no tolera a un ídolo rival llamado Riqueza; queda muy claro que ricos y pobres somos exactamente iguales ante el Creador, que ni yo ni mi familia ni mi clase social somos más porque tenemos más, y que a Dios le podemos pedirle solo el pan de cada día y nada más. La arrogancia del rico…  siempre el ser humano ha encontrado falsos motivos para creerse superior a otros - por su grupo étnico o su nacimiento noble, por su educación y recientemente sobre todo por sus riquezas. Estas mismas riquezas están en crisis ahora, y así hoy se nos ofrece una gran oportunidad de convertirnos.

En resumen: ante Dios no cuenta por nada lo que tenemos en el bolsillo. Ante Dios, Lázaro y el rico valen exactamente lo mismo. Cuando aceptemos eso ya habremos mudado el primer paso hacia una economía alternativa.


Asunción del Paraguay, 12 de noviembre 2011
P. Guillermo Steckling o.m.i.

La cuestión de Dios y nuestras ¿pequeñas? faltas

(De un discurso del Papa Benedicto XVI en su viaje a Alemania)

" '¿Cómo puedo tener un Dios misericordioso?' No deja de sorprenderme que esta pregunta haya sido la fuerza motora de su camino [de Martín Lutero]. ¿Quién se ocupa actualmente de esta cuestión, incluso entre los cristianos? ¿Qué significa la cuestión de Dios en nuestra vida, en nuestro anuncio? 

La mayor parte de la gente, también de los cristianos, da hoy por descontado que, en último término, Dios no se interesa por nuestros pecados y virtudes. Él sabe, en efecto, que todos somos solamente carne. Si hoy se cree aún en un más allá y en un juicio de Dios, en la práctica, casi todos presuponemos que Dios deba ser generoso y, al final, en su misericordia, no tendrá en cuenta nuestras pequeñas faltas.

Pero, ¿son verdaderamente tan pequeñas nuestras faltas? 
  • ¿Acaso no se destruye el mundo a causa de la corrupción de los grandes, pero también de los pequeños, que sólo piensan en su propio beneficio? 
  • ¿No se destruye a causa del poder de la droga que se nutre, por una parte, del ansia de vida y de dinero, y por otra, de la avidez de placer de quienes son adictos a ella? 
  • ¿Acaso no está amenazado por la creciente tendencia a la violencia que se enmascara a menudo con la apariencia de una religiosidad? 
  • Si fuese más vivo en nosotros el amor de Dios, y a partir de Él, el amor por el prójimo, por las creaturas de Dios, por los hombres, ¿podrían el hambre y la pobreza devastar zonas enteras del mundo? 
Las preguntas en ese sentido podrían continuar. No, el mal no es una nimiedad. 

No podría ser tan poderoso, si nosotros pusiéramos a Dios realmente en el centro de nuestra vida. 

La pregunta: ¿Cómo se sitúa Dios respecto a mí, cómo me posiciono yo ante Dios?, esta pregunta candente de Martín Lutero debe convertirse otra vez, y ciertamente de un modo nuevo, también en una pregunta nuestra. Pienso que esto sea la primera cuestión que nos interpela al encontrarnos con Martín Lutero."

(Del discurso del Papa Benedicto XVI en el encuentro con representantes de las iglesias luteranas de Alemania en el convento agustiniano de Erfurt, el 23 de setiembre del 2011.) - Texto completo.



Martirio y misión según la espiritualidad oblata


El tema que se ha elegido para su congreso juvenil lo encuentro bien exigente: Martirio y misión según la espiritualidad oblata. Por otro lado, debo decir que es un tema que me fascina.

¿Qué es un “mártir”?

¿Qué es un “mártir”? La palabra mártir simplemente quiere decir testigo. Un testigo es una persona que ha visto u oído alguna cosa y lo hace saber, se hace garante. El ejemplo más importante para el cristiano es el testimonio de la resurrección: Jesucristo vive. [Sigue debajo del powerpoint.]
Pero testigos incomodan; cuando Cristo había resucitado se decía: no se debe aceptar este testimonio, se debe más bien decir: sus amigos han robado su cadáver, todo es un gran engaño. Los testigos, como María Magdalena, o los apóstoles, respondían: no, Jesucristo resucitó, lo he visto, le he tocado, y aunque me maten no lo voy a negar. Y a algunos les han matado, siendo el primero el diácono Esteban. Luego siguieron como mártires 11 de los 12 apóstoles; así muchos fueron no solamente testigos sino mártires en el sentido más específico. Pero mártir es la misma palabra que testigo:

“ustedes serán mis testigos hasta los extremos de la tierra”,

dice Jesús en Hechos 1,6 – y en el texto original griego se lee “mártires”.

Es impresionante darse cuenta de que muchos mártires hay, hasta hoy. Existe una lista solo de religiosas en la que se enumeran 177 nombres para los 10 años de 1994 a 2003. Entre los mártires más conocidos de América Latina se debe mencionar a Monseñor Oscar Arnulfo Romero (El Salvador, 1980) y la Hermana Doretea Stang (Brasil, 2005).

¿Vale la pena convertirse en mártir?

Ya aclaramos lo que es un mártir y qué es el martirio. Ahora la pregunta queda: ¿pero todo esto tiene sentido? ¿Vale la pena ser mártir? ¿Vale la pena morir para una verdad? ¿Vale la pena decir: aunque me maten no voy a mentir?

Seguramente no vale la pena dar la vida por una verdad cualquiera. Si alguien me viene con un arma y me dice en tono amenazador: confiesa que tal club de fútbol, Olimpia o Cerro o Nacional, es el mejor – yo a lo mejor voy a contestar: sí, Señor, lo que usted diga. Tu club es el mejor, ndaipori discusión.

El ejemplo del P. José Cebula, y el de Santa Lucía

Pero hay situaciones más serias donde se trata de dar testimonio incluso bajo riesgo. Tomemos  el ejemplo del P. José Cebula, primer mártir beatificado de los Oblatos. Era polaco. Los seguidores de Adolfo Hitler le habían terminantemente prohibido visitar a los enfermos, confesar a los moribundos, darles la Santa Unción a los enfermos, celebrar la misa. Él no les hizo caso; sabía del riesgo pero no se echó para atrás, en secreto seguía trabajando como sacerdote.  Como consecuencia le metieron preso y le llevaron a un campo de concentración, Mauthausen. Hasta allí tuvo el valor de dar testimonio abiertamente, cuestionando a sus perseguidores; les dijo: “No son ustedes los que mandan, también a ustedes les juzgará Dios.” Poco después, le mataron a balazos. Fue el año 1941. Este es un testigo de Cristo hasta el martirio de sangre.

Yo tuve la dicha de presenciar su beatificación por Juan Pablo II en Varsovia en 1999 con 106 otros mártires. Tuve el honor de anotar su beatificación en su registro de bautismo. Debajo de la nota que había sido ordenado sacerdote y la otra que había muerto en Mauthausen escribí: beatificado por Juan Pablo II el 13 de junio de 1999.

Pero también en un caso así nos puede quedar una duda: ¿vale la pena esto? ¿Por qué José Cebula no se quedaba en casa no más? Tenía una buena excusa: había orden superior. ¿No hubiera sido más prudente? Y esta pregunta surge muchas veces.

Tomemos otro ejemplo, la joven mártir Santa Lucía. Es de Sicilia, en Italia. Ya que no sentía la vocación de casarse, quería consagrar su virginidad a Dios. Por eso su novio se enojó y la denunció como cristiana, y fue decapitada por el año 304. ¿Valía la pena esto?

¿Qué secreto habrá detrás el martirio?

No vamos a entender el martirio por lógica. Hay otra cosa ahí. Yo he conocido, y lo considero una gran suerte, a varios misioneros oblatos que se pueden considerar mártires. Detrás de su vida había un gran sentido de misión y un gran amor.

Nunca había pensado en mi vida que iba a llegar a conocer a un mártir. Sin embargo, me he encontrado con varios, como media docena. Voy a mencionar a cuatro. Comienzo con el obispo oblato Mons. Benjamín de Jesús, muerto en 1997 y el P. Rey Roda, muerto en 2008, los dos baleados en el sur de Filipinas. Murieron por ser cristianos, sacerdotes y misioneros, porque molestaban como tales en un ambiente de extremismo musulmán. Añado los nombre de dos otros donde la cosa no es clara pero murieron en el ejercicio su misión probablemente porque molestaban al narcotráfico; son el P. Luís Schwenker  que perdió su vida en Colombia en 2004 y el P. Ricardo Junius que falleció en México en 2007. Los dos creemos que murieron asesinados aunque luego el hecho se quiso disimular como accidente en un caso o suicidio en el otro caso.

No se puede entender el martirio con lógica, hay que sondear el corazón de los que dieron su vida. Sobre todo se deben buscar el sentido de este testimonio en lo que estamos celebrando hoy. ¿Qué fiesta estamos celebrando? ¡El domingo, fiesta semanal de la resurrección de Cristo!

Cristo Mártir: El “testigo fiel”

El martirio de los cristianos sería una locura si Cristo no hubiera resucitado. Su pasión y cruz, con otras palabras su martirio, está detrás del testimonio de cada uno de sus santos. La Biblia lo llama mártir en alguna parte; Jesús es:

“el testigo fiel, el primer nacido de entre los muertos, el rey de los reyes de la tierra”  (Apoc 1,5). 

Como muchos otros mártires también Jesús podía haber evitado la muerte pero sabía él que sin esta última prueba de su amor el mundo no podía ser salvado. El secreto del martirio cristiano está entonces en Jesús. Cuando los mártires oblatos de Madrid murieron con las palabras “viva Cristo Rey” se ve muy bien la conexión.

¿Cómo se llega a ser mártir? Yo creo que es nunca por casualidad. Tampoco porque uno quiere y se siente muy fuerte para, como se dice, “luchar hasta las últimas consecuencias”.

Si leemos el relato de la pasión y muerte de Jesús tenemos ahí el fracaso de Pedro. El quería luchar como un soldado, sí. Pero no arriesgar la cruz – por eso negó a Jesús tres veces.

¿De dónde viene entonces la fuerza para ser testigos valientes, hasta el martirio? Viene solo de la unión con Cristo. Hay muchas formas de lograr esta unión con Cristo. Uno de los caminos es la espiritualidad de los oblatos.

El martirio y la espiritualidad oblata

Nuestro tema de esta mañana reza: el martirio en la espiritualidad oblata. Los Padres y Hermanos que están aquí son Misioneros Oblatos de María Inmaculada. Hay también Hermanas Oblatas, y Laicos -  Asociados, adultos y jóvenes, y la AMMI. ¿Será que la espiritualidad oblata puede darnos fuerza para el testimonio, hasta el martirio? Yo definitivamente creo que sí.

Diremos tres cosas: explicaremos el significado de la palabra “oblato”, miraremos el ejemplo de San Eugenio de Mazenod y buscaremos inspiración en algunos mártires oblatos más.

El significado de la palabra “oblato”

Ya la primera indicación está en la misma expresión “oblato”. Oblato quiere decir: una persona que se convierte en una ofrenda para Dios, se da totalmente, - hace oblación de sí mismo, decimos. Esto se expresa en los votos de castidad, pobreza, obediencia y perseverancia, y a través de los votos en la vida de cada día. Para eso los oblatos nos inspiramos en la cruz de Jesús cuya imagen llevamos porque él fue la victima por nuestra salvación.

Nos inspiramos también en María Inmaculada que dijo sí a la propuesta de Dios – sin conocer las consecuencias. Somos también oblatos según el modelo de fe y entrega de María, Misioneros Oblatos de María Inmaculada.

San Eugenio reza por  “la perseverancia final y también el martirio”

Vamos a decir algo más sobre la espiritualidad oblata destacando como ha sido vivida concretamente. En segundo lugar digamos entonces que San Eugenio deseaba para sí mismo la gracia del martirio. Fue una de las intenciones de su primera Misa. Pedía “la perseverancia final, y también el martirio, o al menos la muerte en la asistencia a los apestados”. Sabía que a lo mejor no iba a derramar su sangre por Cristo. Por eso añade: “al menos la muerte en la asistencia a los apestados” y luego explica: “el martirio de la caridad no tendrá menor recompensa que el martirio de la fe” (26.01.1854: carta a un misionero, gravemente enfermo).

Todo eso tiene su base en la oblación de San Eugenio. Dice por ejemplo “quiero vivir sólo por Ti” (en la conversión importante el Viernes Santo 1807); o “todo por Dios” (en vísperas de su ordenación sacerdotal); o “ser todo para Dios y todo para todos” (notas de un retiro); quiere dedicarse al Evangelio para “servirlo sin reservas y consagrar mi vida a la difusión del Evangelio” (Jueves Santo 1916, en sus primeros votos).

De hecho una vez, en 1814 casi murió de tifus porque se contagió atendiendo a enfermos en su ciudad natal, Aix (Francia). Eran soldados austríacos, prisioneros de guerra, y él reemplazó al capellán que ya había fallecido de la epidemia; Eugenio contribuyó luego su curación del tifus a la oración insistente de los jóvenes de  su gran grupo juvenil.

Unos 80 mártires oblatos

En tercer lugar, como San Eugenio, siempre ha habido oblatos dispuestos a dar su vida por Cristo. Aproximadamente 80 oblatos se pueden considerar como mártires, seis de ellos en el Laos, 15 de Polonia y 23 en España que van a ser beatificados el 17 de diciembre, y todos los demás.

Menciono algunos nombres de estos 80 mártires: el P. Mario Borzaga, misionero en el Laos y asesinado en 1960 por la guerrilla comunista junto con el catequista Thoj Xyooj (léase Tho Shiong); en total hay seis misioneros mártires oblatos de Laos en camino a la beatificación. Hace exactamente 20 años murió asesinado el obispo Mons. Yves Plumey (1991) misionero en el Camerún. En 1987 fue asesinado en Sri Lanka el P. Michael Rodrígo mientras celebraba la Misa. El P. Mauricio Levebrve baleado 1971 en Bolivia, en la revolución de Banzer; esto hace exactamente 40 años.

No hay ningún mártir oblato en el Paraguay, los oblatos no tenemos a ningún San Roque González de Santa Cruz – pero mártires de caridad sí, los hay entre los misioneros oblatos. Siempre me quedaba impresionado visitando la tumba de los tres jóvenes oblatos enterrados en Esteros (Chaco), nuestra primera misión. En los años 1930 los Padres Pablo Stahl y José Otto, y el Hermano Guillermo Wilbert murieron de enfermedad porque allí no había asistencia médica, y los tres murieron a la edad de unos 35 años.

Finalmente los 23 mártires oblatos españoles pueden inspirarnos mucho (bueno, son 22 oblatos y uno es un laico, Don Cándido Castán). Hay cinco sacerdotes, como el Provincial P. Francisco Esteban quien encabeza el grupo, hay tres hermanos como el Hno. Ángel Bocos, y catorce escolásticos.

Se puede ver que para por lo menos para algunos un posible martirio ya formaba parte de su espiritualidad. “¡Qué dicha sería la de morir mártir!”,  son palabras textuales del futuro P. Gregorio Escobar, en una carta escrita a su familia cuando se estaba preparando para la ordenación.
Otro escolástico, de nombre Hno. Publio Rodríguez escribe desde el seminario a su madre, acompañando el regalo de una cruz: le dice: Mamá, “piensa que todo lo que suframos por Él, por mucho que nos parezca, será poco para lo que Él nos ama y sufrió por nosotros.” -  Tras el martirio de Publio, su madre quiere dar con las huellas de su hijo entre las ruinas de la cárcel. Dice su hermana: “De repente comenzó a gritar: ¡Aquí, aquí! Entramos con ella y vimos toda la pared escrita. Pude ver cómo en un rincón había unas palabras que destacaban más que las otras, porque estaban escritas en rojo, y que decían: `Madre, me llevan a matar, muero por Dios. No llores, me voy con Dios. ¡Viva Cristo Rey!’ y firmaba Publio”.

Así recordamos en este congreso juvenil a todos los mártires oblatos, en ocasión de la beatificación de nada menos de 23 de ellos. Y no solo los recordamos; buscamos entrar en la espiritualidad que ha dado fuerza a todos estos como mártires oblatos. Para esto hemos regresado  hasta San Eugenio que les ha transmitido este espíritu de oblación, de entrega total.  ¡De esta manera estamos celebrando los 150 años de su muerte con una beatificación! Sobre todo hemos hecho referencia a Jesús, el “testigo fiel” que está en origen de todo martirio.

El martirio y la misión

Para concluir solo hace falta dar un paso más; el martirio tiene que entrar a formar parte de nuestra misión. Les propongo brevemente tres pistas: la constante conexión con el martirio de Cristo, la intercesión de los mártires y el espíritu de oblación en nuestra actividad misionera.

Lo principal es la conexión con Cristo, el “testigo fiel”. 

Él sabe que el apostolado no es fácil y nos advierte que a veces tendremos que ir como ovejas entre lobos. Pero Jesús siempre nos anima:

“Los harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre, y ésa será para ustedes la oportunidad de dar testimonio de mí. Tengan bien presente que no deberán preocuparse entonces por su defensa.  Pues yo mismo les daré palabras y sabiduría, y ninguno de sus opositores podrá resistir ni contradecirles.  …  Serán odiados por todos a causa de mi nombre. Con todo, ni un cabello de su cabeza se perderá.  Manténganse firmes y se salvarán." (cf. Lc 21,12-19)

En segundo lugar, los santos no solo nos sirven como grandes ejemplos; son también nuestros intercesores. 

Ustedes van a tener oportunidad de misionar. ¿No sería una buena idea de invocar a alguno de los mártires que hemos mencionado, mientras se camina de una casa a otra? Pidamos ayuda al Beato José Cebula, o a los mártires de España, o a la misma Virgen María, Reina de los Mártires. No vamos como en una visita privada, vamos en calidad de testigos de Cristo viviente.

Y finalmente, misionemos con espíritu de oblación, es decir de entrega total. 

Eso no quiere decir que nos comportemos como fanáticos, o que trabajemos sin ningún tipo de descanso pero sí significa asumir las fatigas, aguantar un poco en caso que no seamos tan bien recibidos, o estar dispuestos a una caminada extra a un enfermo si se nos pide. Todo lo haremos conscientes, con los mártires, de que Cristo ha se ha entregado aún con mucha más generosidad; con la misión nada más le expresamos nuestro agradecimiento a Jesús.

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Así nosotros del congreso en Paso Yobai ya entramos a formar parte de la gran misión para la cual Cristo fundó su Iglesia. Como cristianos todos somos llamados a ser discípulos y misioneros. En la gran misión de Dios el martirio es una realidad siempre actual, ya que muchos cristianos siguen siendo perseguidos. Se habla de unos 40 países en los cuales se persigue a los cristianos, y de miles de mártires cada año. No en vano dijo Jesús:

"El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, cargue con su cruz y me siga. Pues el que quiera asegurar su vida la perderá, pero el que sacrifique su vida por causa mía, la hallará.”  (Mat 16,14-15)

Este congreso juvenil nos pone en solidaridad con todos estos testigos, y en especial con los mártires oblatos de los últimos 150 años desde el nacimiento al cielo de San Eugenio. Confiemos mucho en nuestros mártires, porque come se dice, “la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos.” Con ellos nuestra misión tendrá la misma cosecha abundante que la misión de Cristo Resucitado y sus apóstoles cuando comenzaba a correr la gran noticia de su triunfo sobre muerte, pecado y todo mal.


Charla en el Congreso Juvenil OMI del Paraguay
Paso Yobai, 18 de setiembre del 2011
P. Guillermo Steckling o.m.i.



Seis meses en Bolivia

Han sido como seis meses que he vivido en Bolivia y a mediados de agosto ya estaré trasladando mis tiendas al Paraguay. Para mí, este tiempo ha servido bien su propósito de renovación personal, estudio y reinserción en América Latina retornando después de 18 años.
¿Hay algo que quisiera confiar a este blog antes de dejar Bolivia? Creo que estarán en su lugar tres cosas:
  • una palabra de gratitud, 
  • unas observaciones sobre el país 
  • y algo más sobre la misión oblata por aquí.

Lo primero es una palabra de gratitud a mis hermanos oblatos que me acogieron con mucha amabilidad y supongo paciencia. Con su ayuda tenía que acostumbrarme de nuevo a la vida de soldado raso. Me he sentido muy a gusto en la casa central de Cochabamba donde he vivido y desde la que escribo, e igualmente en la Parroquia oblata Villa Pagador y en la casa de formación del BOLPER, los dos en la misma ciudad, comunidades que he visitado con frecuencia y donde he podido ejercer un poco de ministerio. Llevo para siempre conmigo el testimonio del P. Oscar Dewulf quien fuera aún a los 74 años fiel amigo de los menores delincuentes del "Centro de Infractores" local; Oscar falleció inesperadamente el pasado mes de julio. He también vuelto a ver o llegado a conocer a casi todos los oblatos de la provincia y he visitado un par de otras comunidades. ¡Un gran Dios-se-lo-pague, hermanos!

Segundo, para decir algo más de los oblatos aquí conviene, me parece, comenzar por el país. Pocas semanas atrás participé en las jornadas anuales de estudio de la provincia que esta vez tuvieron como tema la realidad boliviana. A esto se añade lo que uno puede captar con los ojos y oídos de recién llegado. No exagero cuando digo que me quedé encantado de este país tan extenso, de climas tan variados desde los hielos de los Andes hasta las llanuras tropicales, de muchas culturas diferentes pero con prevalencia indígena, de interminables, vivas manifestaciones populares sobre temas políticos, y de mucha hondura religiosa. Estoy contento de haber pasado mi sabático en suelo boliviano porque siempre me ha interesado el tema de las culturas, sobre todo indígenas; encuentro, además, bien interesante el proceso político actual que puso sobre su agenda la valoración de todo lo autóctono. Por primera vez Bolivia tiene un presidente, Evo Morales, que proviene de la gran mayoría indígena del país.

Esto no quiere decir que habría que idealizarlo todo. No faltan incoherencias resultando en protestas masivas contra ciertos decretazos y a críticas de la Iglesia contra decisiones ideológicas que no favorecen el pueblo, por ejemplo en el campo de la educación. Pero incluso entre los critican al gobierno hay muchos que dicen: esta valoración de las culturas locales y el favorecimiento de las grandes mayorías ya no podía esperar más. Aunque cambie el gobierno un día, muchos cosas ya serán irreversibles.

Tercero: Volviendo a los oblatos, me parece que es este tiempo de cambio con sus conflictos inherentes que revela mejor lo que los misioneros OMI ha contribuido al país y lo que tendrán que contribuir todavía. La historia nos ha colocado aquí desde el principio en el ojo de la tormenta cuando la Iglesia nos pedía en 1952 estar presente en las minas de estaño para contrarrestar los radicalismos políticos. Después de un corto aprendizaje los oblatos han sabido elegir su puesto, que era el de la solidaridad con los mineros cruelmente explotados. Generaciones de líderes sindicales y políticos ha sido formados por nuestra congregación y un oblato, el P. Mauricio Levebvre, un día 21 de agosto hace exactamente 40 años, ha derramado su sangre en medio de esta lucha por la justicia social.

¡En Bolivia hemos evangelizado a los pobres, y no solo en las minas sino en muchos otros lugares, e incluso por la palabra impresa y los medios audiovisuales! La mística misionera de desear encontrar a Cristo en el pobre y de al mismo tiempo querer aportarle la buena noticia de Cristo, sigue viva en los Misioneros Oblatos de María Inmaculada de Bolivia. ¡Qué lindo testimonio dio en estos meses un líder de izquierda, que se declara ateo, cuando dedicó un libro a la Iglesia defendiéndola contra ciertas críticas desde el poder actual; en primer lugar allegaba la solidaridad de varios oblatos!

Dejo este país andino enriquecido de muchas maneras y espero que el espíritu misionero oblato que he encontrado aquí contribuya todavía mucho más al continente latinoamericano. ¡Muchas gracias, hermanos de Bolivia!









¿Disgustado? Piensa en Samuel...


A veces un pasaje bíblico nos llama la atención. ¿Por qué será? Comparto con ustedes unos versos del primer libro de Samuel. 

La situación es la siguiente: El pueblo de Israel acaba de pedir un rey y el viejo profeta Samuel está disgustado. ¿Acaso no saben ellos que solo Dios puede ser su rey? Finalmente, después de consultar a Dios, Samuel les hace caso pero no sin manifestar a la gente que no está de acuerdo. Después de eso...

"Todo el pueblo dijo a Samuel: «Ruega al Señor, tu Dios, por nosotros, para que no muramos; porque a todos los demás pecados nuestros hemos añadido esta maldad de pedir un rey.» Pero Samuel les contestó: «No teman. Es cierto que han hecho esa maldad. Pero ahora, no se alejen de Señor y sírvanlo con todo su corazón… Porque el Señor no rechazará a su pueblo en atención a su gran Nombre, ya que se ha dignado hacer de ustedes su pueblo." 

Y luego viene el verso que especialmente me ha llamado la atención:

"Por mi parte, ¿cómo cometería este pecado de no interceder por ustedes ante el Señor o de no enseñarles el camino bueno y recto?" (1 Samuel 12,19-23)

Samuel está disgustado pero no dejará de interceder por la gente. Así está imitando al mismo Dios que no nos abandona aunque no esté de acuerdo con algunas de nuestras actitudes. 

¿No nos da este profeta un lindo mensaje para nuestros momentos de disgusto?

What else is missing in our personal and communal conversion?

In a recente message from Fr. Louis Lougen, OMI, superior general, the following caught my attention:

  • "The Mission is God’s. As missionaries, we are simply called and sent in life-giving interaction with a passionate God
    • We may have retreated into inertia by a sense of being overwhelmed with the reality of the poor today, the power of mass media over society, the seduction of technological globalization and the indifference or antagonism toward religion/Church/God in our society. 
    • We must rekindle our faith in small things done with God’s power which topple Goliath or the walls of Jericho. Our faith sees the effect of the small mustard seed, the yeast in the dough and the power of the cross. Do we believe?"
    • "Saint Eugene’s heart embraced the poor and whenever he saw needs, he began to act and organize a response. His heart belonged to God and so it belonged to the poor."
    • "We must discern priorities and we will evangelize through small Gospel actions in favor of the poor. I am convinced that such evangelization is in and through the witness of a discerning community."
    Full text

    ¿Qué más falta en nuestra conversión personal y comunitaria?


    En un reciente mensaje del P. Luís Lougen, OMI, superior general, me llamó la atención lo que sigue:

    • "La Misión es de Dios. Como misioneros estamos simplemente llamados y enviados en una interacción de donación de vida con un Dios apasionado
      •  Tal vez hemos sido constreñidos en la inercia por un sentido de ser sobrepasados por la realidad de los pobres de hoy, el poder de los medios de comunicación sobre la sociedad, la seducción de la globalización tecnológica y la indiferencia o el antagonismo hacia la religión/la Iglesia/ Dios en nuestras sociedad. 
      • Tenemos que reavivar las brasas de nuestra fe en las pequeñas cosas hechas con el poder de Dios que derribó a Goliat y los muros de Jericó. Nuestra fe ve el efecto del pequeño grano de mostaza, la levadura en la masa y el poder de la cruz. ¿Lo creemos?"
    • "San Eugenio abrazaba a los pobres y donde fuera que vio necesidades comenzó a actuar y organizar una respuesta. Su corazón pertenecía a Dios y por eso pertenecía a los pobres."
    • "Debemos discernir prioridades y evangelizaremos a través de pequeñas acciones evangélicas en favor de los pobres. Estoy convencido de que una tal evangelización se hace por y a través del testimonio de una comunidad que discierne."
    Mensaje completo

    Un ateo dedica su libro a dos oblatos

    Ayer aquí en Bolivia asistí al lanzamiento de un nuevo libro, con un título un poco especial: "El Evangelio es la Encarnación de los Derechos Humanos". ¡Y este libro se ha dedicado a dos oblatos, los padres Gregorio Iriarte y Roberto Durette!

    Al mismo tiempo el autor Filemón Escóbar, conocido líder sindical y político, es un ateo declarado. ¿Cómo se explica el tema de su nueva obra y en particular la dedicación de la misma a dos misioneros de Jesucristo?

    La trayectoria política de Filemón ha comenzado en las minas del Altiplano y lo ha llevado hasta contribuir a la fundación del actual partido en el poder, el MAS (Movimiento Al Socialismo). El autor ha ocupado altos cargos en el gobierno de Evo Morales pero ahora se está distanciando de este gobierno por las actitudes poco tolerantes del mismo y en particular sus esfuerzos de ejercer mucho control sobre la Iglesia.

    Es en este contexto que el autor ha querido expresar su posición por un nuevo libro. En contra de la política del gobierno desea resaltar lo que la Iglesia - y en ella los oblatos - han hecho por todo el país en la época de la dictadura.

    Uno de los que presentaron el libro nos dijo, y esta frase me quedó: es en los movimientos populares donde se encuentra la verdadera historia de Bolivia.

    ¿No podemos decir que defendiendo los derechos humanos los oblatos han contribuido a encarnar el evangelio en la historia del país? El título del libro viene de un activista sindical que en la ocasión defendía a algunos sacerdotes presos.

    Me gustaría darle la vuelta al título; no "El Evangelio como encarnación de los Derechos humanos" sino "La defensa de los Derechos Humanos como encarnación del Evangelio". - Cuando la misión se vive  así se usa un lenguaje que muchos pueden entender - por lo visto hasta los ateos. ¡Felicidades a los oblatos de Bolivia!

    Ante el secularismo: apuntes del P. Mingo Di Meo OMI


    El P. Mingo Di Meo OMI (Uruguay) comenta lo siguente sobre la entrada "Ante el secularismo..."

    Mis preocupaciones: 
    • que como Iglesia a veces veo que "la base de ésta" no está preparada a este "nuevo frente de la evangelización", ni estamos preparados ni nos preparamos a la "convivencia y anuncio" en una sociedad que es o va  a ser secular/secularizada.
    • Formar a nuestra gente, nuestros laicos, porque van a ser ellos los primeros que entran en contacto y dialogo con el mundo secularizado. Jesús no siguió paso a paso a los discípulos sino los formó y los envió. 
    Surge una pregunta: ¿por qué los primeros cristianos estaban dispuestos al martirio y hoy no se tiene el coraje de "declararse plenamente cristianos"? Es más difícil hoy anunciar pero al mismo tiempo hay más oportunidades de formarse. HAY QUE LLEGAR A HACER LA PROFUNDA EXPERIENCIA DE DIOS porque simplemente "saber" de Dios no "inflama" el corazón a anunciarLo, solamente la experiencia nos da esta fuerza y este coraje.

    Para mí hay una diferencia entre "el racionalismo" de la edad moderna y "el vacio" actual. Antes el racionalismo ponía "la diosa razón" en primer lugar, pero hoy no es claro qué "dioses" se siguen, cuáles quiere presentar esta sociedad secularista. En parte se quiere rechazar una "anticuada y anacrónica" imagen de Dios pero antes que nada creo que el secularismo moderno QUIERE HACER UN TRABAJO DE DIVISIÓN, APAGAR CADA OPORTUNIDAD DE COMUNIÓN E IMPLEMENTAR SIEMPRE MÁS EL INDIVIDUALISMO Y ASÍ ABRIR CAMINOS AL CONSUMISMO.

    Algo fundamental a entender es que siempre más (y en algunos lugares, como Uruguay, eso ya es realidad desde unos siglos…) la Iglesia no va a tener "beneficios" por su prestigio sino por la confianza que van a "ganarse" los mismos eclesiásticos y cristianos. Hay que pasar de la Iglesia-poder a la Iglesia-autoridad moral (Cf Paolo VI, "el mundo no quiere maestros sino testigos").

    Desafíos: aceptar y prepararse (en todos los aspectos) a ser nuevamente minoría, levadura, sal en la masa y no la masa… Por eso SER ESPECIALISTAS DEL DIALOGO Y DESARROLLAR UN PAPEL "CATALIZADOR" EN NUESTRA SOCIEDAD DONDE AYUDAMOS A ÉSTA A ENCONTRAR LOS FUNDAMENTOS HUMANOS DE SUS VALORES Y OFRECEMOS "EL PLUS" DE LA FE A QUIEN QUIERE.

    Comparto lo que usted escribía en el párrafo: ¿Cuáles son las condiciones de misión en un mundo secular? (ver aquí)
    • La vocación cristiana en este momento histórico para mi pasa mucho por "ser compañeros de camino" de nuestra sociedad, de nuestros hermanos "distintamente creyentes". 
    • Nuevamente afirmo que hay que "profesionalizarse" en el dialogo abierto, maduro a nivel científico, filosófico y fundado sobre una experiencia de Fe testimoniada por la vida cotidiana. En muchos casos se nos ofrecerá la "oportunidad" de Pablo en el Areópago: habrá que aprovechar del vacío existencial, de la gana de "algo más" por parte del dialogante para anunciarle así la "persona de Jesucristo". 

    En todo esto me pregunto cuál puede ser nuestro papel misionero como oblatos. ¿No tenemos que ser nosotros estos especialistas del dialogo? No nos toca a nosotros "salir de los lugares seguros" (¿parroquias?) para ir a iniciar nuevos caminos? En un mundo secularizado, individualista y consumista nuestra C 37a no es extramente actual? ¿No es ese un instrumento prioritario de evangelización en el cotidiano?

    Recibido el 29/05/2011